
Algo está ocurriendo en Nueva York. Las personas, en su mayoría vagabundos que viven en las estaciones de metro, están desapareciendo de manera misteriosa.
El agente Bosch, encargado del caso, comienza a investigar por los bajos fondos con la ayuda de A.J, un conocido ladronzuelo de poca monta que se dedica a alimentar a los sin techo. A.J intuye que algo ocurre bajo la estación de metro, ya que varios de los habituales en su comedor han dejado de ir y no aparecen por ningún lado. Sus sospechan se confirman cuando ambos bajan y encuentran varios artilugios de un equipo de investigación, que muestran unos altísimos niveles de radiación en la zona.
Puesto que el gobierno pretende ocultar todo lo ocurrido, Bosch, A.J y George Cooper, un fotógrafo que ha realizado un reciente reportaje sobre los vagabundos del lugar, deciden destapar que es lo que ocurre bajo lo ciudad y sobre todo Bosch, lo que ha pasado con su mujer, que es una de las desaparecidas. Lo que ninguno de los tres imagina, es que los vagabundos desaparecidos son ahora, gracias a los residuos tóxicos, horribles bestias humanoides sedientas de sangre.
Aunque muchos la recordaran con cariño, lo cierto es que estamos ante un film un poco lento, con muy pocas dosis de sangre (a la que además en España se le quitó la escena en la que Bosch encuentra los restos de su mujer) y con una historia de la que se podía haber sacado más provecho. Aun así, el diseño de las criaturas está muy bien y la película cumple con su cometido de entretener mientras vemos un par de caras conocidas, como la de un joven John Goodman en su primera y breve aparición.
Atentos a la traducción al castellano por que no tiene precio: Caníbales Humanoides Ululantes Demoníacos. Ahí queda eso.
Dejar un comentario hasta ahora
Deja un comentario